Dedicado a Mad
Cuando desperté me encontré maniatado en un rincón de una oscura habitación donde no pude adivinar mas que unas cajas apiladas y unas botellas desparramadas por el suelo. No recordaba como había llegado hasta allí, tan solo tenía una vaga visión de un tipo echándome un saco por la cabeza y atándome, luego me metieron en el maletero de un coche y debimos recorrer unos kilómetros hasta que nos detuvimos. Un momento, parece que se abre la puerta; ha entrado un tipo con un enorme cuchillo en la mano, me temo lo peor. Intento gritar con todas mis fuerzas pero apenas consigo articular unos pocos sonidos guturales. Se acerca mi fin. Por mucho que lo intento no consigo liberarme de mis ataduras. El tipo sigue acercándose. No puedo moverme, el miedo me ha paralizado. El tipo está junto a mí, levanta el cuchillo y de un certero golpe me abre el cuello. La sangre corre a borbotones por el suelo, se nubla mi vista, siento que todo se aleja.
¡María!, ya he matado el pavo, lo desplumo en un momento y empezamos a guisarlo para esta noche.
Al fin y al cabo, cada uno ocupa su puesto en esta vida. ¡Feliz Navidad!
sábado, 12 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

jajajaj muy bueno, me recuerda a uno que escribí hace muchos años.
ResponderSuprimirGracias por la dedicatoria.